La custodia de un anochecer bajo cobijas.
La tristeza de despertar y escribir,
se juntan, tan grandes y se hacen de colores.
La primera semana fue la peor.
No sé si pasó o sólo se creó en un sueño.
Los sueños, dicen, no siempre deben cumplirse
pero después de finalizarlo, quieres volver a tenerlo.
Según todos, pasé la segunda en gozos.
No necesariamente aprendí, pero se sintió.
Jugué de nuevo, intenté dormir temprano.
No precisamente la pasé del todo bien.
Después, inventaron el número tres.
¿Qué fue primero? ¿Los números o las letras?
Ni una palabra escucharon las ventanas salir de mí.
Comenzando, reí de nuevo.
Sin saber o preguntar me sentí aterrada.
El terror, pensaba sólo era en el cine,
uno de los cuatro géneros más buscados.
Después, callé y observé.
Sin saber o preguntar me sentí aterrada.
El terror, pensaba sólo era en el cine,
uno de los cuatro géneros más buscados.
Después, callé y observé.
Apenas pasaba una semana.
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