Los bomberos siguen intentando apagar la casa azul de la esquina, una señora desesperada gritando sin alguien que la consuele.
Una niña dentro que de tanto intentar escapar, terminó inconsciente. Una llamada. El tiempo parecía parecía pasar rápido y sólo habían pasado quince minutos. Al terminar ve a uno de los bomberos salir con la niña en brazos. La madre se culpa mientras la niña no reacciona más.
- ¿Qué he hecho para merecer ésto?
Dentro de su mente sólo escuchó:
Nada. La vida es así. La vida te sorprende y la mayor parte del tiempo, te deja sin eso que tú consideras todo.
- Puedo hacer un último esfuerzo, hija. Aún no puedes morir, tienes sólo nueve años.¿Recuerdas que iríamos a comprar tu pastel para mañana? No me puedes dejar ir sola a comprarlo.
- Es tarde, tenemos que llevarla -
Parece que ellos no tuvieran sentimientos.
Una mirada destrozada, un corazón arrastrado por el suelo. Después de esa noche nada volvería a ser igual. Apenas ha pasado media hora, lo que para ella se ha convertido en el momento más difícil de toda su vida.
Sin recordar lo sucedido, aún existía una pequeña esperanza, acompañada de un deseo que por desgracia nunca se haría realidad.
Una promesa, una esperanza, un deseo. Cada uno inexistente.
Un señor feliz de haber conseguido el regalo perfecto, llega a casa sin comprender lo que ha pasado. Realiza unas cuantas llamadas.
- ¿Qué ha pasado aquí?
La cara de angustia no desaparecía, la mirada de alivió se transformó en una mirada de total pánico. Qué tristeza no saber la realidad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario