Usualmente, has llorado, sin saber por qué; hasta que terminas en la cama con 39º de temperatura y
lo único que sientes es frío.
Después, al día siguiente te despiertas con poca fuerza y ampollas en tu boca, por tanto calor que
tu cuerpo emitió. Y te preguntas:
¿Realmente mi pez lleva tres días sin comer? ¿o le di comida cuando andaba muy apurada?
El jueves, terminé a las 3 A.M de leer sobre "Histoquímica" y lo que más pasaba por mi cabeza,
era ponerle algún colorante a mi cerebro, para ver, si descubro dónde está el margen de error...
O quizá no existe y sólo lo aluciné.
Hay un día en especial, en el que tu cabeza, piensa que debes hacer algo diferente; como cuando decides cambiar la vista de tu sobrecama, no precisamente es que te deje de gustar, sino que a veces sólo quieres ver algo nuevo.
Lo que me queda por decir, es que cada vez que escucho a alguien gritando, pienso:
Ojalá que llegando a su casa, alguien le de un abrazo.
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