martes, 1 de abril de 2014

De entrada

     —Empezó a decir Parece cómo si te hubieran arrancado las intenciones y te hubieran aventado al suelo cómo a las primeras páginas de un periódico. Cómo si esta noche todo estuviera en silencio y no pudieras escuchar nada más que tu respiración.
     —No contestó
    —Que todas las luces se hubieran apagado y estuvieras sentada en tu cama, sólo pensando en un día cercano... —Y también en ti.—Respondió sin escuchar. Es cómo si hubieras preferido sentarte aquí, en esta oscuridad, pero imaginándola como un refugio para sentimientos.
     —No quiero llorar—Exclamó 
     —Te olvidaste de que podías salir y caminar, podías sentarte y disfrutar un aire libre, ver cómo las hojas van volando de un lado a otro con ese viento tan ligero que apenas puedes percibir porque tu cabello se mueve. Parece cómo si un día te hubieras levantado y dicho: Tranquila, todo está bien.
     Te quedaste sentada esperando, sin saber qué pueda volver a pasar.—Terminó—.

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