viernes, 6 de diciembre de 2013

Té para preparar.

Quién ama, se despierta temprano. Corre a preparar licuado y prende la Tv.
Se pone a jugar con el agua mientras se baña y deja que el perro ladre.

En cambio, quien está triste, se despierta y se queda pensando en si ese día
se levantará o simplemente llamará para decir que no llegará.
No tiene planes, pero tiene inspiración.

La inspiración perfecta de estar solo, sentirse quizá, un poco miserable
y tener manos para escribirlo.

Y yo, creo que estoy en el punto medio de esos dos.
Hay veces que despierto queriendo recordar lo que soñé anoche,
porque mi cerebro insiste en que me haría feliz recordarlo
y otras veces me levanto llorando, triste porque no hay té ya preparado.

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